Campaña

   
PRINCIPAL
MANIFIESTO PARA UNA I+D POR LA PAZ

A lo largo de este año hemos vivido la invasión y posterior ocupación de Irak,que los EE.UU han querido justificar con la doctrina de los “ataques preventivos”; un eufemismo que, en realidad, no es más que otra forma de llamar a las guerras ofensivas. El Gobierno español no sólo se ha adherido desde el principio a la política militarista de los dirigentes norteamericanos, sino que recientemente ha hecho también suya la idea de los “ataques preventivos”, rebautizados por el Presidente Aznar como “acciones anticipatorias”. Esta apuesta del Gobierno español por una política exterior agresiva y militarista no es puramente retórica, sino que se traduce en un incremento del gasto militar, que afecta especialmente a los fondos destinados a I+D+i. Así, este año, como ya viene ocurriendo desde hace un tiempo, el desarrollo y fabricación de nuevas armas ofensivas se lleva la parte del león de los Presupuestos que el Estado dice dedicar a I+D+i (ver Informe 2004 de I+D española de esta campaña), en detrimento de la investigación con fines civiles. Y es que, como ya se ha visto en Irak, la constante “innovación” de los sistemas de armamento es una actividad clave en la era de los “ataques preventivos”.

Ante esta realidad, en la Campaña “Por la Paz: ¡No a la investigación militar!” creemos que la comunidad científica no puede permanecer ni silenciosa ni pasiva.

Hasta el momento, en los tres años que lleva viva la Campaña hemos conseguido que cientos de investigadores se declaren objetores científicos, comprometiéndose a no colaborar en ninguna investigación con carácter militar, y que doce universidades del estado incorporen en sus Estatutos la apuesta por la paz y el rechazo a la I+D militar. Ahora que se están debatiendo los Presupuestos Generales del Estado para 2004, creemos que ha llegado el momento de dirigirnos a toda la comunidad científica del estado y a todas las personas vinculadas al ámbito de la I+D para que se pronuncien por un cambio en la orientación de los Presupuestos de I+D y en las prioridades de la política científica española, desde los fines militares a los civiles. Por ello, te invitamos a firmar el siguiente manifiesto.

 

Manifiesto para una I+D por la paz

Un tercio del presupuesto del estado español dedicado a ciencia y tecnología se destina a financiar gastos militares. El 65% de las inversiones de 2003 en los principales programas para desarrollar armamento (avión de combate Eurofighter, fragatas F-100, carros de combate Leopard y avión A-400M) procede de fondos del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y más del 90% de ese presupuesto corresponde exclusivamente a gastos de fabricación de dicho armamento.

El pasado 5 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó un plan para comprar armas por valor de 4.176 millones de euros, que incluye: 24 helicópteros Tigre, cuatro submarinos, un buque para 1200 soldados y 212 vehículos de combate Pizarro. Este plan se financiará mediante la venta de terrenos militares y fondos del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Según el informe elaborado por la Fundació per la Pau y la Campaña “Por la paz, no a la investigación militar”, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2004 destina 1371 millones de euros a investigación militar (más del 31% del gasto total para I+D): la mayoría de estos recursos irán a parar al diseño y construcción de once tipos de armamento. Esta cifra triplica la dedicada a investigación científica básica (fuente principal de financiación de las Universidades y el CSIC), septuplica la de investigación sanitaria, es 27 veces la de investigación agraria y 38 veces la dedicada a investigación oceanográfica y pesquera. Tan sólo cinco empresas vinculadas a la industria militar (EADS-CASA, Santa Bárbara Sistemas, SENER, Izar e ITP) se llevan el doble de dinero del que reciben en conjunto todas las Universidades españolas y el CSIC, para I+D civil.

Mientras la inversión en Ciencia y Tecnología se mantiene casi inalterada desde el comienzo de los noventa, correspondiendo en el año 2003 al 0,96 % del PIB (frente al 1,9% de la media de la Unión Europea), la inversión de dinero público en I+D militar se ha cuadruplicado en los últimos ocho años. Si se descuenta del porcentaje de inversión dedicado a Ciencia y Tecnología la parte que corresponde a fabricación de equipos militares, que como es obvio no debería incluirse en este concepto, la cifra real queda aproximadamente en el 0,75% del PIB español, lo que nos sitúa a la cola del conjunto de países de la Europa comunitaria. Según el informe sobre la situación de la Ciencia y la Tecnología en España, recientemente elaborado por investigadores del CSIC, al ritmo actual de crecimiento, España tardaría 50 años en alcanzar la media de la OCDE y 100 años en lograr el objetivo de gasto en I+D (3% del PIB) acordado por los gobiernos de la UE para el 2010.

La investigación es, sin duda, un valor social imprescindible que debe repercutir en el bienestar de la sociedad que la sustenta. Sin embargo, la política de inversión en I+D de los últimos años ha sido víctima, al igual que el resto de inversiones sociales en nuestro país (sanidad, educación, atención a ancianos y protección social en general) de un abandono inaceptable y peligroso. Todo ello fomenta el avance de un tipo de sociedad cada vez más injusta e insolidaria, donde cada cual vale por lo que posee y en la que se considera prioritario generar miedo y armamento para defenderse antes que producir conocimiento y bienestar para vivir en paz.

Como personas vinculadas al ámbito de la I+D española queremos manifestar:

1. Nuestro desacuerdo con el continuo incremento de la inversión de fondos públicos para la fabricación y adquisición de armamento militar.

2. Nuestra más rotunda oposición a que esas inversiones se financien con presupuestos correspondientes al Ministerio de Ciencia y Tecnología, lo que supone un gravísimo perjuicio para el ya deteriorado panorama de la investigación científica en nuestro país.

3. Nuestra exigencia de que no se trate de burlar a la comunidad científica y engañar a la sociedad en general, mezclando partidas de investigación y gastos militares con el único objetivo de ocultar a la ciudadanía el total desinterés del gobierno de la nación por el desarrollo científico, tecnológico y social de nuestro país.

4. Nuestra firme convicción de que cualquier política que pretenda disminuir el gasto público, a fuerza de vaciar el contenido social, de educación y de búsqueda de conocimiento, fomentará el lado más oscuro de la convivencia e hipotecará el bienestar de las generaciones futuras.

5. Nuestra exigencia de que el gobierno español se comprometa decididamente a reducir los gastos en I+D+I militar, procediendo al aumento progresivo de los fondos destinados a investigación con fines exclusivamente civiles hasta alcanzar una convergencia real con las cifras de la Unión Europea.

6. Nuestra intención de exigir con responsabilidad, como depositarios del esfuerzo común de la sociedad española, y por todos los medios a nuestro alcance, que la investigación científica sea tratada por el poder ejecutivo de nuestro país con la importancia que merece la tarea de generar conocimiento y su aplicación con fines sociales. Asimismo, nos comprometemos a realizar el máximo esfuerzo, individual y colectivo, para dar a conocer a la sociedad el abandono en que se encuentra el sistema de I+D español y las repercusiones que ello tendrá sobre el bienestar económico y social de la ciudadanía.